Del Carnaval de las Promesas a los Asaltantes con Patente

El sueño de todo niño murguero del Uruguay es tener la oportunidad de salir en una murga infantil, para luego llegar a un ‘título grande’, como el de los históricos y galardonados Asaltantes. Sin embargo, estas líneas no refieren a sueños de niños, sino a la realidad del gobierno del FA en relación a sus ‘promesas’ políticas -de ayer y de hoy-.

La Nueva Milonga

El FA dejó de ‘mirarla de abajo’ y se ‘subió’ al escenario en 2005.

El nuevo repertorio dejó atrás las ‘promesas’ históricas. La reforma agraria cedió el lugar a un proceso de concentración y extranjerización de la propiedad rural sin precedentes. No se nacionalizó la banca privada sino que se privatiza crecientemente la banca nacional. El comercio exterior se ha convertido en un coto de caza de los monopolios capitalistas, donde pululan las zonas francas con régimen de extraterritorialidad y exoneración de impuestos. La ‘enérgica’ industrialización en manos del Estado ha dado paso a una fenomenal primarización de la economía -soja transgénica y eucaliptos-. Las grandes pasteras multinacionales depredan el medio ambiente y giran sus utilidades al exterior al amparo de los beneficios fiscales otorgados por el gobierno.

La deuda externa -sus intereses- se paga religiosamente, y se ha multiplicado generando un déficit fiscal superior al del 2002 -plena crisis-.

La educación y la salud se pauperizan por los bajos presupuestos asignados, mientras se promueve su privatización -Fonasa y exoneraciones impositivas a la educación privada-.

El acceso a una vivienda digna es una quimera para los trabajadores. La especulación inmobiliaria -promovida desde el gobierno- ha disparado los precios de venta de los inmuebles y de los alquileres.

¡Agarrate Catalina!

El ‘viento de cola’ de la última década ya no sale en carnaval. Como consecuencia de la crisis mundial, se desplomaron los precios de exportación de las materias y alimentos. América Latina ha entrado de lleno en la crisis capitalista iniciada en los EEUU en 2007-2008. Su principal comprador -China-, golpeado también por la crisis, ha reducido sus compras -y los precios- a la región.

En Uruguay, la crisis -deuda, déficit fiscal- se traduce en el ajuste iniciado por el gobierno del FA con el presupuesto votado en 2015. Los magros recursos asignados a áreas vitales -salud, vivienda, educación-, y los ‘recortes’ en la Rendición de Cuentas de 2016, se complementan con el tarifazo anunciado en diciembre pasado y aplicado desde enero -combustible, Ose, Ute, Antel-. Mientras la inflación en 2016 fue de un 8,1%, el cargo fijo en las tarifas de Ose para los domicilios particulares aumentó un ¡42,8%! (El País, 25/1).

Decía el FA en su programa de gobierno 2015-2020 (pág. 28): “Los tributos no deben concebirse solamente como un instrumento de recaudación, fiscalistas (…) La alternativa es entre mantener inalterados los niveles de rentabilidad de los principales actores de la economía privada, o asumir el riesgo de un enlentecimiento de la inversión actual y acelerar la mejora de las condiciones de vida de quienes se mantienen aún entre los postergados.”

En la ‘alternativa’, el FA optó por beneficiar al capital, descargando la crisis sobre la población trabajadora. Del carnaval de las promesas a los Asaltantes con Patente.

Nos Obligan a Salir” (dice la burocracia sindical)

Cuando en diciembre Astori anunció el aumento de tarifas -tarifazo-, Pereira y Abdala se apresuraron a emitir una declaración afirmando que no estamos frente a un ‘tarifazo’. Mientras los costos de producción de la energía eléctrica se redujeron, y el petróleo a nivel mundial cayó en su precio, Ute y Ancap han aumentado sus tarifas. ¿Cómo se entiende esto sino en términos de un tarifazo puramente recaudador?

Pero ‘la frutilla de la torta’ la colocó Pereira en enero, publicando recibos de sueldos de docentes -salarios nominales, no líquidos-. Pereira ‘abrió el paraguas’ en un intento de evitar los probables conflictos entre el gobierno y los sindicatos de la educación, tras el vencimiento del convenio salarial y la votación del nuevo presupuesto. Las redes sociales y los portales de noticias se inundaron de desaprobaciones a su accionar. En vez de evitar el conflicto, lo adelantó en plena licencia de enero de los docentes y trabajadores de la enseñanza pública.

A Contramano, Los Patos Cabreros

La hegemonía de la burocracia sindical no es monolítica ni absoluta. En varios sectores del movimiento obrero se manifiesta una creciente disconformidad con el gobierno y las pautas de rebaja salarial. En algunos sindicatos -Adeom, Aebu, Ades-Mdeo y otros- hay elecciones en los próximos meses. La recuperación de las direcciones para el clasismo -independencia de clase frente a los patrones y el Estado- es esencial para enfrentar el ajuste del gobierno ‘progresista’ y la derecha tradicional. Los ejemplos recientes de las huelgas docentes son muestra de ello. Que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores, es una consigna que penetra cada vez más y mejor en las filas de la clase obrera. La participación masiva de los trabajadores en las elecciones sindicales, votando direcciones clasistas, son un paso fundamental para saltar el cerco de la burocracia sindical aliada al gobierno.

Metele que son pasteles

En las elecciones de 2014 el PT anunció la inminencia de un ajuste por parte del gobierno del FA. En los primeros dos años de gobierno, los recortes presupuestales, tarifazos y pautas de rebaja salarial, han sido moneda corriente. En los lugares de trabajo, en los barrios y centros de estudio, se expresa cada vez con mayor nitidez el descontento frente a la realidad de un gobierno que le dio la espalda a los intereses de las mayorías populares. Los trabajadores debemos darnos una salida política bajo un programa y una organización partidaria propia. El PT ofrece sus banderas limpias y consecuentes a toda la clase obrera y la juventud estudiantil clasista. El desencanto y descontento frente al gobierno se puede transformar en una militancia política consciente, hacia un gobierno de los trabajadores y la unidad socialista de América Latina.