Partido de los Trabajadores

De qué se sorprende, Señor Ministro

Rafael Fernández
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Militante sindical bancario (AEBU) y dirigente del Partido de los Trabajadores.
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Publicado este Jueves 31/5 en el semanario Voces

Frente al aumento del desempleo (que llega al 9% a nivel nacional y al 10,1% en Montevideo) la respuesta gubernamental fue notablemente contradictoria. El ministro Murro se declaró sorprendido por la evolución de este indicador, mientras que el Director de Trabajo Juan Castillo explicó la desocupación por el avance tecnológico. No hay nada menos imprevisible, sin embargo, que la innovación tecnológica. ¿Cómo podría ser sorpresiva?
Los avances técnicos sin embargo no explican en sí mismos el desempleo creciente. De ser así, una baja del índice de desocupación debería explicarse por un retroceso en la productividad del trabajo, lo que es un verdadero contrasentido.
Un avance de la tecnología, que abrevia el uso de la fuerza de trabajo, podría conducir a una reducción de la jornada laboral, sin reducción del salario. De esta manera, el progreso sería real, ya que redundaría en beneficio de los que producen. Si esto no es así, es porque el actual régimen social está inexorablemente dominado por la búsqueda de beneficio de parte de los capitales.
El PIT-CNT propuso en 2014 la reducción de la jornada laboral (a 6 horas), un planteo que en todo el mundo plantean los sindicatos frente al creciente desempleo. El actual presidente dijo en aquel momento que era una propuesta a estudiar… claro que estaba en plena campaña electoral. La tendencia del capital es a aumentar la jornada, y la intensidad del trabajo, no a reducirla.
Aristóteles, el gran filósofo de la antigüedad, y defensor del esclavismo, consideraba que si existieran máquinas capaces de sustituir el trabajo humano entonces la esclavitud no sería necesaria. Una fundamentación ideológica (interesada) que hoy en día suena como optimista. Los avances tecnológicos sistemáticos bajo el capitalismo conducen a una mayor incertidumbre y esclavitud del asalariado.
La crisis capitalista -de alcance mundial- es la que explica el aumento del desempleo y el trabajo precario. La agudización de la guerra comercial entre las grandes potencias y entre las multinacionales, como consecuencia de la saturación del mercado mundial, profundiza la recesión. Los gobiernos han intentado reactivar la economía por medio de subsidios y salvatajes gigantescos a los bancos y grandes corporciones, lo cual ha conducido a crecientes endeudamientos públicos y déficit fiscales, es decir, a la bancarrota de los propios Estados y a la perspectiva de crisis monetarias.
El ministro Murro ha presenciado el cierre de empresas, achiques de personal, y sin embargo está “sorprendido”. El gobierno apela a una falsa salida: el ingreso de capitales (como la nueva planta de UPM) a los cuales se los exonera de impuestos y se les garantiza cuantiosas inversiones estatales. Esta política ya fracasó.
Los dirigentes del PIT-CNT están paralizados. No quieren moverle el piso al gobierno “compañero”. Por eso no convocan a un Congreso sindical, que debería votar un programa de lucha, para terminar con el desempleo, los impuestazos contra los asalariados, la rebaja del salario. La clase obrera debe recuperar sindicatos independientes del gobierno, y poner en pie su propio partido, para luchar por un gobierno de trabajadores.