Con George Soros y David Rockefeller

El fin del ‘mujiquismo’

Rafael Fernández

“La crisis ecológica del planeta es consecuencia del triunfo avasallante de la ambición humana”, sentenció el presidente de la República en la ONU, mientras que al mismo tiempo decretaba la elevación del tope de producción para la pastera UPM. El discurso ‘ambientalista’ de Mujica bien podría incluirse en la ‘Historia Universal de la Infamia’. El mismo presidente que apoya a Aratirí, con “puerto de aguas profundas” incluido, que se burló y reprimió a los ambientalistas, posa de protector de la ecología.

El presidente también defiende  a los ‘ambiciosos’ latifundistas que planean cubrir en la próxima zafra veraniega el 80% de la superficie cultivada con plantaciones de soja transgénica, la misma que provee Monsanto, del especulador ‘humanitario’ George Soros. A los sojeros no les impone un peso de detracciones impositivas, lo cual les permite obtener ganancias fabulosas mientras crece la carestía de los alimentos.

Se trata del mismo presidente que a lo Galeano se pone a hablar contra el ‘Dios Mercado’, que “hasta nos financia en cuotas y tarjetas la apariencia de felicidad”, al mismo tiempo que impulsa la ‘bancarización’ de la población para que el capital financiero haga mayores ganancias. Así estableció que la rebaja de 2 puntos del IVA se aplicará sólo a quienes paguen con tarjetas de crédito o débito… lo que de todas formas constituye un ‘ahorro miserable’. Basta calcular que a quien consuma 7.000 pesos en compras con tarjetas, la rebaja impositiva le permitirá comprar apenas… un kilo de yerba!

Están hablando del faso

La reunión con George Soros no es anecdótica: el magnate es accionista de Monsanto, que espera hacer negocios con la marihuana, como ha sido ampliamente denunciado. Su fundación y las ONG por ella financiadas, hacen campaña por la ‘legalización’ del cannabis en Estados Unidos, y también en Uruguay. El ‘experimento’ del presidente Mujica está al servicio de estos monopolios, no es casual que su proyecto a duras penas admite el auto-cultivo mientras que las plantaciones serán privadas. El impulso a un mercado legal de las drogas, que impulsa Soros, apunta a monopolizar dicho mercado –en tanto Mujica sueña con los ingresos que por impuestos puede obtener el Estado. La salud pública mientras tanto no tiene la más mínima infraestructura para atender a los adictos.

El proyecto del gobierno permite que alguien vaya preso por regalarle un porro a un amigo, mientras que George Soros podrá hacer negocio produciendo y vendiendo al Estado marihuana transgénica.

Transición al vasquismo

A Mujica le queda más de un año de gobierno y pareciera que ya ha comenzado el de Tabaré Vázquez: nuevos choques diplomáticos con Argentina como consecuencia de las pasteras; reuniones con Rockefeller y demás especuladores; garantías al capital financiero de que en Uruguay se respetan las ‘reglas de juego’ y hay ‘seguridad jurídica’ para hacer negocios. En ese sentido, la ‘transición’ al segundo mandato de Vázquez ya comenzó. Mujica toma cada vez más distancia del gobierno argentino en gran medida porque percibe que el kirchnerismo está acabado. Al mismo tiempo, el mujiquismo también está agotado y ha pasado sin pena ni gloria, dejando el lugar nuevamente al vazquismo –pese al enorme rechazo que genera el ex presidente en sectores de trabajadores, ambientalistas y feministas.

mujica

El pre-candidato ‘favorito’ del Frente Amplio ya adelantó que espera acordar una ‘agenda común con Washington’, es decir, dar definitivamente la espalda a la famosa ‘integración  latinoamericana, que está cada vez más empantanada, y abrazar acuerdos comerciales con los yanquis.

El cierre del gobierno norteamericano es una expresión de la crisis capitalista, que también está sacudiendo cada vez más a América Latina. La ilusión de que la crisis pasaría de largo sin tocar a esta región ya nadie la sostiene. La creciente fuga de capitales y crisis financiera de Argentina; la caída industrial de Brasil; la carestía de la vida en nuestro país –uno de los más caros del mundo, pero con salarios miserables–; son distintas manifestaciones de esta crisis mundial.

Ajustazo

El gobierno del Frente Amplio ha decretado el aumento del combustible y del transporte, produjo una devaluación de la moneda, y ha provocado un aumento de la inflación, al tiempo que mantiene una política de congelamiento de los salarios públicos y privados. Se trata de un ajuste al servicio del capital financiero internacional, al cual se le garantiza el pago de la deuda externa y las grandes ganancias de la banca y los grandes monopolios.

La política del FA provocó un crecimiento exponencial de la deuda externa, pese a que se han pagado anualmente montos enormes por concepto de intereses. Los economistas oficiales afirman que la deuda está controlada, pero basta una devaluación de la moneda y una pequeña caída de la producción para que el endeudamiento se muestre como lo que es: una gigantesca hipoteca completamente impagable. La política del Frente Amplio está dejando al país inerme frente a la crisis capitalista, y su política conduce a que nuevamente la paguen los trabajadores.

Los partidos burgueses ‘tradicionales’ están armando una coalición sin mucha convicción. Es que por ahora sigue siendo el vazquismo el mejor representante del capital financiero internacional. Por más que las cámaras patronales puedan hacer críticas puntuales, lo cierto es que nunca hicieron tanta plata como con el gobierno del Frente Amplio. El gobierno de Obama tiene en Vázquez a un aliado seguro, y una cuña en América Latina.

Izquierda consecuente

La salida a esta crisis no puede venir de la mano de políticas de intervención estatal desde los gobiernos burgueses; ya existe demostración del agotamiento de estos planteos ‘keynesianos’ en la vecina orilla. Algunos economistas de izquierda, críticos del gobierno del FA, ponían como ejemplo las políticas kirchneristas. Estas han mostrado su incapacidad de poner freno a la crisis. El ‘modelo kirchnerista’ está agotado.

Llamamos a prestar especial atención al desarrollo del Partido Obrero y del Frente de Izquierda en Argentina. El FIT obtuvo un millón de votos en las llamadas ‘primarias’, lo que equivaldría a unos 100.000 votos en Uruguay en unas ‘internas’ de la izquierda combativa y clasista. El Partido Obrero acaba de obtener un 20% de los votos en Salta (capital), y el FIT viene obteniendo grandes avances en la Universidad (docentes, trabajadores no docentes, y estudiantes) así como en las elecciones fabriles. Estamos ante un proceso vivo de construcción de una izquierda combativa, ligada al movimiento obrero, y que levanta un programa de características anticapitalistas, por el socialismo.

Por una salida anti-capitalista

El PT convoca a sacar todas las conclusiones de los gobiernos del Frente Amplio, un frente de colaboración de clases, donde los obreros van a rastras de los representantes del capital –grande, mediano o pequeño– y que por ello no representa los intereses de las masas que lo votan en las elecciones, ya que el núcleo de su programa es mantener la dominación capitalista y el sometimiento nacional al imperialismo.

Una verdadera salida implica la reorganización de la economía bajo control y gestión de los trabajadores, a partir de una planificación del desarrollo nacional. Las medidas elementales para enfrentar la crisis son el no pago de la deuda usuraria, la anulación de las privatizaciones, la nacionalización sin pago de la banca y del comercio exterior, bajo control de los trabajadores, la expropiación de los latifundios, la lucha por un gobierno de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina. Para colocar en forma sistemática este programa anticapitalista, es necesario intervenir en las elecciones y en el propio parlamento –a través de una bancada de trabajadores, de carácter socialista. En función de estas tareas y objetivos, es que convocamos a firmar para que el Partido de los Trabajadores esté presente en las elecciones, y a sumarse a esta campaña por la construcción de una alternativa obrera y socialista.