Castillo… en ruinas

 

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Camilo Márquez

“¿Qué hará si se ocupa un liceo?

Castillo: Y hay que desocupar. No voy a hacer de cuenta que la película empieza cuando yo llego. Yo entro y estas son las reglas de juego. Capaz que no las más deseadas, hay de todo, pero las reglas de juego marcan que existen decretos y leyes que marcan límites y pautas. Ojalá, y ese es el papel que me compete a mi, no tenga que firmar ningún decreto de esencialidad.” (el Observador  8/01)

El plan del gobierno Vazquez  con el nombramiento de Castillo como director nacional de trabajo no es una concesión al movimiento obrero, como insinúa la línea editorial del observador, sino infligir una derrota más severa a los trabajadores. El objetivo es quebrar cualquier tipo de resistencia, aplastar políticamente a los sindicatos desde el estado. Aquí se combina presión, cooptación y manipulación ideológica, último recurso para no recurrir a la represión lisa y llana de los conflictos sociales. Es la imagen de la colaboración de clases en su estado más puro.

“No voy a cumplir una tarea de defensa directa de los intereses de los trabajadores. Voy a cumplir un programa de gobierno que tiene objetivos y metas claras”

Castillo viene a rematar el trabajo de Ana Olivera y Susana Muñís, especialistas en firmar decretos de esencialidad contra los trabajadores en lucha. Es la coronación de una empresa contrarrevolucionaria sin atenuantes.

En tanto la burocracia sindical esta mas desahuciada que nunca,  con casos de corrupción que la atraviesan y la extrema debilidad de los representantes de la misma. Sin otra novedad que un  salario mínimo nacional de 10mil pesos, que más que propagandear deben esconder.

El PCU luego de sus antiguas vacilaciones, de sus planteos “opositores” a la conducción económica Astorista oponiendo a estas  timoratas intervenciones estatales, ha pegado un rápido viraje a derecha. Asistimos a la disolución virtual del PCU, un camino ya recorrido por el viejo PC argentino, derretido hoy día en el kirchnerismo. Los límites que viene a marcar castillo no son al capital sino a las demandas de los trabajadores organizados.

La última tapa de EL POPULAR, órgano oficial del PCU destaca una foto del tándem Vazquez-Sendic festejando el triunfo del FA en el balotaje con el sugerente título “PALIZA” en grandes caracteres. La paliza y pico se la lleva la “teoría” de “acumular fuerzas” junto a los representantes del capital.

Las divisiones de los partidos obedecen a razones históricas: la heterogeneidad del proletariado, la conciencia más o menos avanzada de sus diferentes capas, el fracaso o los éxitos de las organizaciones ligadas a una situación objetiva. Un nuevo partido como arma es indispensable para el triunfo” (Trotsky)