Brasil: la CUT bloquea las huelgas para apoyar a Lula

El Congreso Extraordinario de la CUT votó realizar una marcha el 11 de noviembre, contra las “políticas neoliberales” en el continente, en la capital uruguaya, Montevideo. La iniciativa contó con el apoyo de la delegación de la central uruguaya (PIT-CNT) y de la CTA de Yasky. La burocracia de estas tres centrales se encuentra empeñada en impedir una lucha de clase consecuente contra esas políticas en sus respectivos países.

¿No sería más efectivo declarar una huelga general continental de 24 horas, para iniciar un plan de lucha conjunto en cada país? Es lo que demostró la huelga internacional de mujeres el 8 de marzo pasado. La resolución que votó la CUT es una farsa.
 Del 28 al 31 de agosto sesionó en San Pablo el Congreso Nacional de la Central Unica de Trabajadores (CUT) de Brasil. La mayor central de trabajadores de Latinoamérica, con cerca de 8 millones de afiliados, lo convocó con el propósito, dijo, de hacer frente al ataque del gobierno golpista de Temer contra los trabajadores. Se han aprobado leyes que congelan los presupuestos sociales (salud, educación, etc.) por 20 años, de tercerizaciones laborales generalizadas con salarios a la baja. Una reforma laboral antiobrera hace tabla rasa de convenios y conquistas obreras (terceriza la actividad principal de las empresas, promueve convenios por empresas e individuales, divide las vacaciones, autoriza la extensión de la jornada laboral, etc.) y prepara reformas reaccionarias en materia previsional y fiscal.

 Simultáneamente, el gobierno Temer desato una feroz política de privatizaciones de puertos, aeropuertos, la Casa de la Moneda, el gigante proveedor de electricidad -Electrobas-, dos centrales atómicas y la represa binacional de Itaipú. Se trata de un canje de activos por deuda externa, por 14 mil millones de dólares. Temer acaba de entregar la reserva natural de Renca ¡46.500 km2 en el Amazonas! a grandes mineras de Canadá y China.

 

No se votó el paro general

 En este cuadro, el Congreso de la CUT se transformó en un show de verborragia. Con cien invitados internacionales -entre los cuales estuvo Hugo Yasky, de la CTA Argentina- hizo todo tipo de denuncias y convocó a luchar contra el neoliberalismo pero… no votó un plan de lucha hasta demoler los ataques del gobierno (y al gobierno mismo). La huelga general es una consigna popular en la calle y en el movimiento obrero.

 El presidente de la CUT, Vagner Freitas, prometió que si se pone a votación en el Parlamento la reforma previsional, “Brasil va a parar”; pero no hizo paro alguno contra la reforma laboral antiobrera. En este caso, la burocracia de la CUT votó un plan… para juntar un millón y medio de firmas para presentar un proyecto de iniciativa popular de anulación. La ‘iniciativa’ quedará a consideración de un Congreso de golpistas y ladrones.

 

“Lulinha, paz e amor”

 En realidad, el Congreso “extraordinario” de la CUT votó otra estrategia: el apoyo electoral a Lula. El 13 de septiembre, en la sede de Curiti, la sede el juez Moro, hará un acto por el cese “de la persecución judicial” a Lula, bajo la consigna: “Eleição sem Lula é fraude!”.

La Central se coloca bajo el alero de la campaña electoral por Lula para las elecciones de octubre de 2018. La CUT se ha sumado a la gira de actos de Lula por el Nordeste. En resumen, nada de luchas por más de un año -o sea un apoyo a la agenda de Temer. Lula y la CUT están buscando una absolución política por parte de las grandes patronales. Como el kirchnerismo  en la Argentina, el PT acompaña -como pseudoopositor- la ofensiva burguesa contra las masas.

 

La huelga de Brasilia

 El mismo día que se abrió el Congreso Extraordinario de la CUT salieron a la huelga los choferes del transporte público de Brasilia, lo que dejó sin transporte a más de un millón de pasajeros y paralizó la Capital. Reclaman un aumento del 10% frente a un ofrecimiento patronal del 4,5%. No tuvo el apoyo práctico de la CUT. La burocracia de la CUT y del PT está empeñada en desandar el camino de lucha planteado por la huelga general de abril pasado.

 La mayor parte de la izquierda brasileña se ha volcado también al electoralismo -por adelantado- incluso a la campaña de Lula presidente. El PSOL acompaña esta política de tregua, mientras se ha convocado para decidir sobre su propio candidato para la elección que debería tener lugar dentro de catorce meses. El condicional obedece a que el régimen está estudiando una reforma política parlamentarista, que aboliría la elección presidencial. La izquierda está sumada a una política de neutralizar la tendencia de lucha de los explotados.