Balance de la Conferencia Internacional en Buenos Aires La cuestión de la guerra en el centro de los debates

El pasado 2 y 3 de Abril se realizó la Conferencia Internacional en Buenos Aires, convocada por el DIP (Turquía), EEK (Grecia), Partido Obrero (Argentina) y el Partido de los Trabajadores. Participaron delegaciones de Italia, Tribuna Clasista (Brasil), Renacimiento Obrero Revolucionario (Francia), Biscapaya (Perú) y el Partido Obrero Comunista Unificado de Rusia. La Conferencia concitó la atención en organizaciones de otros países que hicieron llegar sus saludos como el Grupo Internacional Obrero de España, el MTL de Finlandia, organizaciones de Ucrania, Azerbaiyán, Bulgaria y Palestina entre otros.

Para el Partido de los Trabajadores, la cuestión internacional ha ocupado un lugar fundamental en el terreno de la elaboración y debate político. Se trata de una necesidad imperiosa frente a a agudización de la crisis mundial, que se manifiesta en guerras económicas, crisis de régimen político en numerosos países, levantamientos populares y huelgas y, por último y el más importante, en el aumento de los conflictos militares y la ampliación de los escenarios de guerras y de las calamidades humanitarias resultantes de ellas.

La Conferencia debatió el lugar que ocupa América Latina, que no escapa en absoluto a esta situación. Venezuela enfrenta la amenaza de un embargo petrolero que podría derivar en golpes militares e intervención extranjera; México, la militarización de la frontera por parte de Trump; la militarización de Río de Janeiro y de otras ciudades brasileñas; y, finalmente, una anunciada instalación de bases norteamericanas en el Amazonas brasileño y ‘estaciones de monitoreo’ en la Triple Frontera. La “lucha contra el narcotráfico” o “contra el terrorismo” son esgrimidos para justificar la intervención de las fuerzas armadas en la represión interna, sin importar que se encuentra prohibida por la legislación de varios países.

El terreno de ensayo de esta estrategia de represión interna, por parte de las fuerzas armadas de América Latina, ha sido la intervención militar en Haití, en la última década y media, encabezada por los ejércitos de Brasil y Argentina, bajo la gestión anterior de los gobiernos “nacionales y populares” de CFK y Lula. La crisis de regímenes políticos acaba de conocer un último episodio con la caída del presidente de Perú y, por sobre todo, con el agravamiento de la crisis política brasileña que tiene un capitulo central en la condena de Lula a doce años de prisión.

Es en este contexto que se realizó la convocatoria por parte de la Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI) a una conferencia internacional abierta a distintas organizaciones y fuerzas revolucionarias.

La cuestión de la guerra

En la deliberación de la conferencia un aspecto estratégico lo ocupó la multiplicación de las guerras y la intensificación de los enfrentamientos militares. El abordaje de cuestión marcó una distinción de método y las perspectiva frente a las posiciones de otras corrientes políticas que se encuentran ancladas en posiciones que postulan un desarrollo pacífico del capitalismo, es decir, democrático y electoral.

En el informe inicial a la Conferencia, Jorge Altamira analizó las cuestiones esenciales sobre la guerra. Explicó que la guerra no es otra cosa que la manifestación extrema de las contradicciones insuperables del capitalismo, pues pone de manifiesto el carácter insoluble de los antagonismos de clase, por un lado y, por el otro, de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y de la economía mundial con los Estados nacionales. La bancarrota capitalista, a partir de 2007/8, puso de manifiesto en conjunto de estas contradicciones, de una parte por medio de un ataque feroz a los derechos del mundo del trabajo, del otro mediante la intervención de los estados nacionales en el rescate de sus respectivas burguesías. Trump es la penúltima etapa (de ningún modo la última o final) de un agotamiento de la llamada globalización, que estalla con aquella crisis mundial y da rienda suelta a la tendencia a la depresión económica internacional. La tendencia contrarrestante a esa depresión, con la restauración del mercado y del capitalismo en China y en el territorio de la ex Unión Soviética, ha agotado sus efectos. Para el capital financiero internacional es necesario proceder a una eliminación de los obstáculos que aún están presentes en esos escenarios, lo que explica las guerras comerciales y militares. Las denominadas guerras localizadas, sea en Afganistán, Yemen, Ucrania o Siria no son más que la expresión de un conflicto de alcance mundial.

El informe de Altamira, señaló que desde las guerras en el Golfo y en la ex Yugoslavia se diseña el horizonte estratégico de estas guerras: la colonización de los países del otrora ‘bloque socialista’ y, en el camino, el sometimiento por parte del imperialismo yanqui de los imperialismo menores, sea por medio de presiones económicas y políticos, sea por un conflicto armado. La competencia económica es reforzada por la militar para quebrar las resistencias a esta ofensiva. Trump ha advertido a la Unión Europea que la tentativa de crear una fuerza militar propia de la UE sería considerada ‘causus belli’. Lo mismo a China con relación a sustituir al dólar en el intercambio internacional y a los planes de construir una industria de superconductores independiente de los monopolios norteamericanos. El método seguido por la Conferencia Internacional ha sido destacar las relaciones recíprocas y contradictorias entre la crisis mundial, la guerra económica resultante, la tendencia a la guerra y la lucha de clases internacional.

Rusia y China

La guerra en Siria sirvió como ilustración de este conflicto mundial, en los debates intensos de la Conferencia. La ocupación, por parte de Turquía, del noroeste de Siria (Afrin) y el protectorado establecido por Estados Unidos en el noreste, ha convertido al norte de Siria en una suerte de base de la Otan y en una fuerte reversión de la creciente hegemonía que parecía desplegar Rusia en esta guerra. Trump y Erdogan, sin embargo, contaron para su ofensiva con la liberación del espacio aéreo por parte de Putin, cuya aviación se ocupaba al mismo tiempo de reocupar, al sur, el poblado de Ghouta, cerca de Damasco, mediante un bombardeo feroz. La alegada defensa, por parte de Putin, de la autonomía de Siria frente al imperialismo y el sionismo, ha resultado en un compromiso entre uno y otro, y en el reparto territorial del país. Con el mismo método, Israel ha ampliado su domino del sur de Siria.

China, por su lado, ha acompañado a Trump en el voto de sanciones a Corea del Norte, para intervenir como mediador en la neutralización que reclama EEUU del régimen de Kim Jong-un.

Las resoluciones votadas en la Conferencia han subrayado la interacción de los dos fenómenos siguientes: por un lado, el objetivo estratégico de convertir a Rusia y China en semi-colonias del capital financiero internacional y, por el otro, la política de compromisos y alianzas de esos dos regímenes con el imperialismo. Las resoluciones votadas denuncian estas alianzas como una política de reforzamiento de la opresión contra todos los explotados del mundo, y como un recurso de los regímenes restauracionistas para hacer frente a la crisis en sus países y a la tendencia a levantamientos obreros y populares.

Conclusiones y resoluciones

La veintena de organizaciones que participaron en la Conferencia Internacional, con su presencia o con sus documentos, se extiende de América Latina a Europa y de Medio Oriente a Rusia. Son organizaciones con historias y experiencias diferentes, que son atraídas a un debate internacional y a la necesidad de una organización internacional, como resultado de nuevas situaciones históricas y desafíos políticos inéditos. El desarrollo de los debates ha vuelto a reivindicar el método de la CRCI de reconstruir la Internacional Obrera y revolucionaria mediante el debate político y la actividad resultante común de todas las organizaciones, partidos y grupos que luchan contra el orden existente en base a la lucha de clases, a la organización independiente del proletariado y a la oposición a la guerra imperialista y sus lacayos mediante la guerra de clases contra el capital y sus estados.

En el cierre de estas actividades impresionantes, las noticias acerca de la amplitud que alcanzó la primera jornada de huelga en Francia contra la Reforma Laboral en ferrocarriles, sirvió como una ratificación de las resoluciones discutidas. En el combate a la guerra imperialista, el enemigo se encuentra en su propio país. Una victoria del proletariado francés contra Macron sería un gran golpe contra las guerras en que se encuentra empeñado el imperialismo francés en Medio Oriente y el norte de África, junto al resto de sus compinches imperialistas. Reforzaría las perspectivas de una victoria de la clase obrera de Argentina o Uruguay con los intentos similares de Macri y Vázquez.

El imperialismo sabe muy bien que la prosecución de sus guerras exige el aplastamiento de sus propios pueblos por medio de estados policiales e incluso fascistas. Esto convierte a la guerra contra la guerra imperialista en una movilización internacional.

En tanto la guerra es el recurso final y extremo del imperialismo para conservar el sistema de explotación en un régimen de barbarie, en el otro polo se levanta la revolución – la revolución socialista internacional -, que también emerge como un recurso irremplazable para aplastar a la barbarie y reorganizar a la sociedad sobre bases realmente humanas.

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