ANCAP: El derrumbe de una política

La mala administración en ANCAP no es simplemente un problema de corrupción como lo pretende  presentar la oposición, sino que se trata de una orientación política y social de los administradores `progresistas´ de un régimen social en descomposición. El esquema de “desarrollo” industrial en torno a ANCAP, tuvo como principal objetivo el impulso al empresariado nacional amigo, con una serie de negociados sustentados en las finanzas estatales. La red entorno a estos negociados es fenomenal, y vemos como abundan las contrataciones directas sin licitaciones por montos muy por encima del mercado. No se trata sin embargo, de un fenómeno uruguayo, el escandalo entorno a Petrobras en Brasil, del kirchnerismo en Argentina y de Maduro en Venezuela muestran el resultado de esta política; la quiebra de las finanzas del Estado en favor de una burguesía “nacional” parasitaria incapaz de industrializar el país y de transformar de fondo el régimen social en que vivimos. Este programa fue y es una política general de los gobiernos frenteamplistas, que con los recursos del Estado subsidian a los capitalistas “amigos”, y exoneran a las grandes multinacionales, favoreciendo y garantizando así fabulosas ganancias tanto para el empresariado nacional, como para los grandes pulpos multinacionales. La bancarrota de las finanzas públicas que el gobierno pretende maquillar con ingresos de capitales golondrina y colocación de nueva deuda, es producto de esta política.

El caso del dueño de FRIPUR Alberto Fernández es paradigmático, luego de endeudarse en el BROU y vaciar Fripur dejando 900 trabajadoras en la calle a las que les adeudó salarios y despidos, invirtió en la Industria de Energía Eólica y ahora vende energía a UTE que la compra a precios elevados. Otro de la red de empresarios amigos que se beneficia con los subsidios estatales es el magnate del transporte Salgado – asesor del presidente Vázquez- que mantiene cuantiosas ganancias a costa de los trabajadores que pagan el precio del boleto más caro de América Latina por un servicio lamentable.

Los partidos de la oposición no cuestionan sin embargo esta orientación del gobierno, sino que su señalamiento es simplemente administrativo, de gestión, apuntando a la corrupción del vice presidente. La demagogia llega al tal punto que los que tienen los mayores antecedentes de corrupción y robo de las finanzas estatales en la historia de nuestro país ahora se presentan como defensores de una administración transparente. El punto medular de lo que plantea la oposición, es el ataque en regla a los trabajadores y fundamentalmente a sus organizaciones, se trata de un programa de profundización del ajuste que apunta a una reestructuración de las relaciones de clases en nuestro país. El ataque a los sindicatos, también se visualiza en las cámaras empresariales, con el planteo de la regulación de las ocupaciones de fábrica, y su reclamo de más represión a los sindicatos frente al decreto anti-piquetes. Es en esta perspectiva, que el planteo correcto del SUNCA de que los trabajadores no sean despedidos y queden sin trabajo, fue cuestionado por el alto costo que le implica al Ente los 16 jardineros. Allí comenzaron los cálculos de cuanto ganaría cada jardinero, presentando el problema de forma falaz contra los trabajadores. Pues NADIE – ni la oposición, ni el oficialismo- ha cuestionado las enormes ganancias de las empresas tercerizadas que se sustentan en salarios miserables y trabajo precario de un lado y en la sangría de los recursos públicos del otro. El Estado es el principal tercerizador del trabajo que afecta a miles de personas en nuestro país. Al igual que el impuesto al salario, la tercerización implica una transferencia enorme de ingresos de los trabajadores a las empresas, a través de la gestión estatal.

Para que lo de ANCAP no vuelva a suceder, es preciso el control obrero de los libros contables de las empresas del Estado, terminar con las tercerizaciones y el trabajo precario, y combatir todas las privatizaciones.

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Author: Lucía Siola