Abella: contra el trotskismo y por los Frentes Populares

Cada tanto, el ex candidato de la UP Gonzalo Abella se lanza a un ataque (a veces abierto, otras disimulado) al trotskismo. A vía de ejemplo, en una publicación en Facebook del 1° de enero, dedicada a defender la unidad de la UP, alertó contra el trotskismo con esta caracterización netamente estalinista: “Trotski en la URSS, Deng en China, expresaron en su momento al sector más intelectual y más vinculado al aparato y a la oficialidad; Stalin y Mao, respectivamente, al sector mayoritario obrero y campesino”.

El estalinismo le surge a Abella por todos los poros, pero no es solamente un reflejo condicionado, es una necesidad que surge ante la bancarrota de la política de “Frentes Populares”, es decir, de alianza con la burguesía “nacional” y “democrática”. Hoy, cuando se hunden los gobiernos “nacionalistas” y “populares”, Abella necesita reforzar su catequésis estalinista para evitar que las conclusiones “trotskistas” avancen sobre sus militantes.

“El Sistema es consciente del peligro que representa nuestra unidad”, afirma Abella, “el Sistema intenta utilizar el enfrentamiento Trotski-Stalin (¡de 1930-1940!) como un tema actual de división. En verdad, eran dos visiones diferentes sobre la construcción del socialismo, pero no lo fueron (o no demostraron serlo) en el período de la toma del poder. Como el trotskismo hoy es minoría en el movimiento popular, el Sistema le da una mano. En la literatura burguesa, Trotski fue un mártir, fue ‘el profeta desarmado’ (!)” (publicado en Facebook el 27/12). El ataque al trotskismo se hace en defensa de una alianza policlasista: “se saltean HOY una etapa necesaria y urgente: la alianza del pueblo para enfrentar las políticas neoliberales y saqueadoras. Olvidan que hoy es necesario desplegar una propuesta artiguista, agraria, que derrote a la oligarquía que nos gobierna y a su amo imperial. (…) Al centrarse en las etapas del futuro, dificultan una política de alianzas para las urgencias actuales”. La lucha anti-capitalista, por el socialismo, es “para el futuro”, hoy hay que hacer una gran alianza contra el neoliberalismo. ¡Pero ese era el cuento del Frente Amplio! Abella nos propone volver al comienzo, a una alianza anti-oligárquica junto a la burguesía “nacional” y “progresista”.

El ex candidato de la UP propone desarrollar “la más amplia política de alianzas, sobre una base de principios, para las tareas iniciales de la liberación nacional”. Es el viejo cuento menchevique de la “revolución por etapas”. Esta política de alianzas es incluso internacional: “En esta lucha final entre Socialismo o extinción, la tarea más urgente es amordazar las fuerzas fanáticas de la guerra. Es en esta tarea donde la política de alianzas puede ser más amplia aún, involucrando en ella hasta instituciones religiosas y países capitalistas no beligerantes, sin renunciar nunca a la autonomía de la alianza internacionalista de los pueblos y su contacto más estrecho con los estados populares”. “La lucha consecuente contra el saqueo ambiental también requiere una política de alianzas, aunque a nivel de estados capitalistas y sectores burgueses será menos amplia que la de la lucha por la paz” (Facebook, 17/1).

Ante el enorme fracaso de las experiencias “nacionalistas” de Maduro y de los Kirchner, el líder de la UP debería sacar como conclusión que la salida es luchar por un gobierno de trabajadores, pero eso choca con la estrategia del “Frente Popular”, de alianza con la burguesía “progresista”.