A más de 50 días de su desaparición ¿dónde está Santiago Maldonado?

Desde el  1 de agosto Santiago Maldonado sigue desaparecido. El mismo juez que mandó a reprimir, curiosamente es quien lleva adelante la investigación del caso y la familia reclama que se aparte. Denuncian que no trabaja consecuentemente para que aparezca Santiago, por ejemplo, al no llamar a declarar al Jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación, Pablo Noceti, quien supervisó el operativo de represión. Tras el derrumbe de las “hipótesis” oficiales –que a Santiago lo hirió de muerte un puestero, que no estuvo en Cushamen el 1 de agosto, que pasó a la clandestinidad y escapó a Chile, que lo retienen los mapuches, que es experto en artes marciales, etc– sigue ahora la tentativa de instalar la versión del “gendarme al que se le fue la mano”. El ocultamiento que promueve el gobierno es evidente.
Esta visión busca romper con la caratula de desaparición forzosa: culpar a 2 o 3 gendarmes que lo ocultaron, aunque sea contrario a lo que pasó. La gendarmería es quien desaparece a Santiago y  la presencia de Franco Noceti deja más en claro la responsabilidad del Gobierno en el momento mismo del hecho. También la complicidad para encubrir la desaparición por parte de todos los representantes del Gobierno con la colaboración de los medios de comunicación de la burguesía.
La desaparición forzada de Santiago Maldonado, aun siendo muy grave, va de la mano con el contexto político que vive la argentina en este momento. La escalada represiva del Gobierno de Macri, e incluso en provincias donde gobierna el kichnerismo como Santa cruz, ha dejado en claro todo su compromiso con la defensa de los intereses capitalistas, que exige un ajuste a fondo complementado con el aplastamiento de todas las luchas populares que emergen de la propia crisis.

El cierre de fábricas como AGR-Clarin y Pepsico donde los trabajadores se decidieron a defender sus puestos laborales fueron reprimidos brutalmente, cientos de gendarmes con el único fin de quebrar su lucha. El allanamiento de varios centros sociales y políticos en Córdoba. El ataque constante a las comunidades mapuches y demás pueblos originarios para arrancarle sus tierras ancestrales a manos de empresarios y oligarcas.  Actualmente hay mil gendarmes a disposición para reprimir las protestas en Cresta Roja por indemnizaciones que ya llevan mucho tiempo sin pagar. La invitación del primer ministro de Israel, el sionista Netanyahu en busca de un interés venido al caso: “la cooperación en inteligencia y seguridad”. Interés nacional por equipamiento militar surgido tras el viaje de Patricia Bullrich a Israel en noviembre de 2016 para una feria de armamento (Ambito, 1/9).

Hay un lazo muy evidente para todos los casos y es la defensa del Estado, que busca el refuerzo de su aparato represivo, para garantizar el ajuste capitalista hasta las últimas consecuencias.

En este cuadro es necesario  redoblar la lucha en las calles, la solidaridad entre todos los conflictos y el respaldo por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Cada vez cobra más fuerza la versión “no oficial” gracias a los cientos de miles de personas que se movilizaron en todo el país y el mundo.  Es el mismo camino que impidió la aplicación del 2×1 que favorecía a torturadores en su salida de las cárceles privilegiadas.

La movilización popular deberá romper con los pretextos del Gobierno para exigir:

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!

¡Fuera Burllich!

¡Contra la impunidad de ayer y hoy!