8M y el ascenso del movimiento de la mujer

El movimiento de mujeres ha irrumpido en el escenario político nacional e internacional, en un escenario de agudización del ataque del imperialismo y la clase capitalista a las conquistas del movimiento obrero. Durante más de dos meses miles de mujeres han sido protagonistas de asambleas públicas, reuniones gremiales y sindicales, coordinaciones y numerosas instancias para preparar la gran huelga general que el 8M paralizará el país. La violencia, los femicidios, la discriminación y la superexplotación que cotidianamente este régimen social descarga sobre las mujeres será uno de los puntos centrales de la movilización. La batalla por mejorar las condiciones de vida a las que estamos sometidas se vuelve una lucha vital para las mujeres, pues sencillamente si no nos organizamos nos matan.

En este sentido, se ha colocado en debate algunas de las reivindicaciones que son fundamentales para defender la vida de las mujeres, en primer punto la necesidad de socializar las tareas del hogar, la creación de guarderías, comedores, lavanderías financiadas por el Estado y las patronales, en segundo lugar el aumento de salario igual a la canasta familiar, la licencia por persona a cargo, el combate a la precarización laboral y la desigualdad salarial entre mujeres y varones, trabajo genuino para trans y travestis, en tercer lugar dotar de un mayor presupuesto para la atención de las mujeres que sufren abusos y violencia, esto es la creación de casas refugios gestionadas por las propias trabajadoras y financiadas por el Estado, subsidios por violencia doméstica, atención integral y personalizada en salud. También la necesidad de avanzar en una educación sexual y la legalización del aborto sin restricciones, trámites burocráticos, ni tribunales médicos.

En este punto, las mujeres tenemos toda una agenda por la cual luchar que debe desenvolverse en todo el país denunciando la responsabilidad del Estado. La organización independiente de la mujer, y la dotación del movimiento de un carácter de lucha es un potencial de rebelión contra el régimen social que nos oprime, las mujeres debemos organizarnos y batallar en nuestros lugares de estudio y de trabajo para conquistar nuestras reivindicaciones y nuestra emancipación, que en el contexto actual sólo puede ser efectiva e irreversible con la destrucción del capitalismo y la explotación.

Un movimiento en disputa

Producto de su masividad, el movimiento de mujeres se ha transformado en un campo de acción de todas las clases y partidos en su lucha por su conducción. Se ha pretendido de un lado desnaturalizar el carácter de clase histórico del día internacional de la mujer trabajadora, por el día de la mujer (a secas). Las direcciones feministas, sean estas autonomistas o de conciliación de clases no ponen de manifiesto que la satisfacción de las reivindicaciones de las mujeres es incompatible con el régimen social existente. Y es por esto es que reniegan de la necesidad de una perspectiva estratégica, de la construcción de un partido de combate y de la lucha por un gobierno de trabajadores y trabajadoras. Lo que aparece como un movimiento social femenino por los derechos de la mujer, se encuentra atravesado de diversas perspectivas políticas estratégicas que deben ser clarificadas para todas las mujeres, pues se plantean perspectivas diversas que en la mayoría de los casos llevan al movimiento a un callejón sin salida. El planteo reformista o democratizante, de un capitalismo más humano, o en este caso más igualitario es una quimera, en su etapa de descomposición el régimen prepara una guerra de clase contra las condiciones de vida de los explotados y por supuesto de las explotadas en particular. Por otro lado, la historia misma ha demostrado que el planteo autonomista de avanzar a partir de la autogestión sin luchar por un gobierno obrero que permita destruir por completo el andamiaje del Estado burgués y establecer a partir de la planificación económica centralizada de la producción las nuevas bases de una sociedad socialista sin Estado, ha culminado en derrotas para los explotados y en muchos casos en la adaptación al régimen. Como se ve, la cuestión de clase no es simplemente un tema de composición de un movimiento, sino una cuestión estratégica.

¿Una lucha solo de mujeres?

El paro del 8M ha generado algunos debates al interior de las organizaciones de la clase obrera, una de las disyuntivas que se colocaron en diversos sindicatos fue si el paro era solamente de mujeres o si era de ambos sexos. El planteo de que solamente deben parar las mujeres para de ese modo visibilizar el lugar que ocupamos en la sociedad, una orientación expresada en la consiga ‘si nuestras vidas no valen produzcan sin nosotras’, colocaba la realización de un paro de 24 hs sólo de mujeres. Estableciendo de este modo, que el problema de la mujer es una cuestión de género y por tanto se trata de una jornada de lucha sólo para el sexo femenino. La burocracia sindical sin embargo, estuvo por detrás de este planteo y promovió un paro parcial del PIT-CNT para acompañar la movilización, paralizando sus tareas a partir de las 18 hs, lo que significa para muchas trabajadoras realizar normalmente su jornada de trabajo.

Algunos sindicatos, fundamentalmente los dirigidos por los sectores más combativos resolvieron una paralización de 24 hs, mientras que otros resolvieron paro general de mujeres y paro parcial para hombres, es decir un paro diferenciado por genero (seguramente por primera vez en la historia del movimiento obrero). La diferenciación no sólo se vuelve absurda, sino que resta al efecto deseado cuando se utiliza el método de la huelga. Creer que las empresarias o las funcionarias del gobierno son aliadas por el único hecho de ser mujer, mientras nuestros compañeros de clase son nuestros enemigos es la expresión política de la conciliación de clases.

Por otra parte, establecer que solamente aquellos involucrados en la problemática que se busca superar pueden participar de la lucha es un despropósito. Así como la lucha contra la impunidad no es sólo una lucha de quienes sufrieron en carne propia el terrorismo de Estado y sus familiares directos, así como la lucha contra los despidos no es una lucha sólo de los despedidos, la lucha contra la violencia hacia la mujer y su emancipación no es una lucha solamente de mujeres, aunque si deben ser sus principales impulsoras y protagonistas, se trata de una lucha de conjunto. La posición que hemos impulsado desde el Plenario de Trabajadoras, fue la de promover la más amplia organización y deliberación de las mujeres, en sus lugares de estudio y de trabajo, sobre las problemáticas que vivimos, mediante asambleas propias, reuniones y coordinaciones para organizar el paro y poner en pie una agenda de lucha con las reivindicaciones propias de las mujeres, exigiéndole o incluso arrancándole al PITCNT que paralice el país por nuestras reivindicaciones, extendiendo al conjunto del movimiento obrero (también como mecanismo educativo) el compromiso por defender la vida de las mujeres frente a la violencia, discriminación y subordinación a las que nos somete el capitalismo. Las explotadas tomamos la lucha en nuestras manos y batallamos para que nuestras organizaciones la hagan suya. Este es el método para impulsar un movimiento de mujeres combativo y de acción, es el método que reivindica la historia del 8 de Marzo, como el día internacional de la mujer trabajadora.

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Author: Lucía Siola