Partido de los Trabajadores

25 de Noviembre: la lucha de las mujeres contra toda forma de violencia recorre Latinoamérica

Este 25 de noviembre, día de lucha contra forma de violencia hacia la mujer, encuentra a las mujeres de todo el continente jugando un rol protagónico en la lucha contra la descomposición social de un régimen que las condena a la barbarie de los femicidios, las redes de trata, la miseria y la desocupación.

Las masivas movilizaciones por #NiUnaMenos y el más reciente paro de mujeres del 19 de octubre, que tuvo su origen a partir del asesinato de Lucía Pérez en Argentina, rápidamente se extendió a distintos países del mundo que se sumaron a la lucha. En países de todos los continentes hubo movilizaciones para levantar nuestros reclamos. Las mujeres argentinas se vieron en el espejo de las polacas, que con la huelga general lograron hacer dar marcha atrás al gobierno clerical en sus pretensiones de restringir aún más el acceso al aborto legal. Las mujeres han adoptado el método histórico de la clase obrera, del paro y la movilización, impulsando una verdadera rebelión popular que interpeló al poder político de una clase social que subordina y desprecia a las mujeres como un mecanismo de regimentación del conjunto de los explotados.  Las movilizaciones pusieron sobre la mesa la responsabilidad del Estado capitalista en la situación que estamos viviendo.

El reciente Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Rosario, Argentina, fue escenario de otra irrupción masiva del movimiento de lucha, congregando a más de 70 mil mujeres. Allí, compañeras del Plenario de Trabajadoras y del PO de Argentina, del Plenario de Mujeres Trabajadoras y del PT de Uruguay, de la Unión de Mujeres Trabajadoras y del POR de Chile y compañeras de Paraguay nos reunimos para fortalecer una lucha común por los derechos de las mujeres y debatir la situación de cada país. El gobierno de Macri en Argentina ha seguido los pasos de Cristina Kirchner en materia de subordinación clerical, amparo a las redes de trata y desatención de la violencia de género, con el desamparo cada vez mayor de las mujeres víctimas. En Chile, el gobierno de la Nueva Mayoría, presidido por Michelle Bachelet, una mujer, no representó en absoluto un progreso para las mujeres de la clase obrera, que sufren la agudización de la precarización y la violencia. El asesinato de Florencia conmocionó al pueblo chileno ante la desidia de un gobierno que no toma ninguna medida para defendernos y sigue negando el derecho al aborto legal. En Paraguay los datos oficiales indican que 6 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia. El gobierno de Horacio Cartes niega el derecho al aborto y es responsable de que cada día dos niñas víctimas de abuso sean obligadas a llevar un embarazo a término y de que se multipliquen los casos como el de Carolina Marín, “la criadita”, asesinada en Caaguazú por su patrón. Uruguay también sufre elevadísimos niveles de violencia contra las mujeres con un saldo altísimo de femicidios. El gobierno de Tabaré Vázquez  fue el encargado de vetar la despenalización del aborto en su primer mandato, y reforzó la presencia clerical en las escuelas públicas.

La crisis mundial ha puesto en la agenda de todos los gobiernos el rescate de la clase capitalista a costa del hundimiento de la clase obrera y los sectores populares. Despidos masivos, depreciación de los salarios, precarización laboral, aumento de la carestía de vida, recortes brutales de presupuesto que vacían la salud, la educación y los escasos y deficientes programas de atención a las mujeres, son el escenario recurrente en cada país. El ajuste en curso no sólo afecta duramente a las mujeres por el lugar social al que han sido relegadas: las que deben velar por el bienestar de toda la familia empobrecida, las más precarizadas y primeras en perder sus puestos de trabajo; sino también porque es el caldo de cultivo para el recrudecimiento de todas las formas de violencia, dentro y fuera del hogar. El Estado capitalista educa en el desprecio a la mujer para direccionar la frustración social en una guerra entre los explotados, y desviar la lucha común contra el régimen. La movilización conjunta de las trabajadoras y los trabajadores contra ese Estado capitalista es el camino para conquistar la emancipación.

La bancarrota capitalista es a su vez un acicate para el desarrollo de las redes de trata, que amasan fortunas a partir de la mercantilización de las personas, la mayoría mujeres, niños y niñas. El negocio de la esclavización sexual y laboral está en el ranking de los que más dinero mueve en todo el mundo, a la par del narcotráfico, al cual está estrechamente vinculado. La crisis plantea el redireccionamiento de capitales de industrias en bancarrota hacia otras más rentables. En momentos de crisis, el dinero que mueven las redes de trata implica una inyección de capital invaluable para un régimen social en ruinas. En Latinoamérica, como en todo el mundo, se recrudece este flagelo y cada vez desaparecen más mujeres para alimentar el negocio de la trata, que cuenta con la protección de la justicia, las fuerzas de seguridad y los representantes políticos. Sin participación del Estado, estas redes mafiosas no podrían operar con semejante impunidad.

El paro y las masivas movilizaciones de mujeres contrastan también con la actitud que han adoptado las centrales sindicales, que se han convertido en colectoras de los planes de ajuste de los distintos gobiernos. En materia de derechos laborales para las mujeres hace rato que han abandonado toda perspectiva, ninguneando reivindicaciones tan sentidas como el igual salario por igual trabajo, jardines maternales y lactarios en los lugares de trabajo, ampliación de licencias por maternidad y paternidad, licencia por violencia de género.

Junto con la burocracia sindical de todos los colores, hay otro actor protagonista en la contención de un estallido social que derrote los planes de ajuste. La Iglesia Católica ha salido a la cancha como salvavidas de la clase capitalista para evitar un estallido social que exprese las necesidades y las urgencias de las mayorías populares. Las mujeres lo sufrimos en un doble sentido, porque la creciente influencia clerical en las instituciones estatales se expresa en la reproducción de una ideología oscurantista y el tutelaje de nuestros cuerpos y nuestras conciencias, así como en la negación de derechos elementales. El derecho a la educación sexual laica y científica, al acceso libre y gratuito a anticonceptivos y el derecho al aborto legal son incompatibles con la colonización clerical de los gobiernos y sus Estados. En un nuevo día de lucha contra la violencia, denunciamos que la clandestinidad del aborto, que se cobra la vida de miles, es otra forma de violencia contra las mujeres.

La lucha por los derechos de las mujeres es una lucha contra todos los defensores de un régimen de explotación y de opresión, por ello requiere de una organización independiente. La tarea de barrer con toda opresión, requiere una estrategia socialista, de poder para la clase obrera, para transformar las relaciones sociales de explotación en el terreno de la producción, que están en la base de nuestra subordinación social y política.

La jornada de lucha de los 25 de noviembre recorre el continente desde que en 1960 fueran asesinadas las hermanas Mirabal, luchadoras asesinadas por el dictador Trujillo en República Dominicana. En un nuevo aniversario de este crimen, las mujeres latinoamericanas volvamos a hermanarnos en las calles.

El Plenario de Trabajadoras de Argentina, el Plenario de Mujeres Trabajadoras de Uruguay y la Unión de Mujeres Trabajadoras de Chile convocamos a marchar masivamente en todo el continente, a los centros del poder político en cada lugar, para potenciar la rebelión de las mujeres contra toda forma de violencia. Basta de femicidios, por aborto legal, desmantelamiento de las redes trata, defensa del trabajo y del salario, derechos laborales para las mujeres, igual salario por igual trabajo, derrotemos el ajuste.

Marchemos en todos lados con independencia de la Iglesia y de los gobiernos.

En Buenos Aires – Argentina: 17hs movilización de Congreso a Plaza de Mayo.

En Montevideo – Uruguay: 18.30 hs concentración y acto en Callejón de la UDELAR

En Santiago de Chile: 18.30 hs marchamos desde Plaza Italia

En Asunción de Paraguay: 18.30hs concentración y corte en Plaza de la democracia

Plenario de Mujeres Trabajadoras

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Por una organización de la mujer trabajadora: independiente del Estado, la Iglesia y los partidos patronales.
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